Hablemos de volver… / Parlons du retour…

Text by Oleñka

(Version française après la version espagnole entière)

La soledad - La vuelta...Photo by Cédric Hernandez.

La soledad – La vuelta… / La solitude – Le retour… Photo by Cédric Hernandez.

Hace no muchos meses escribí sobre la lluvia, sobre las lluvias torrenciales del trópico que tanto me gustan, recuerdo lo que escribí, pero sobre todo recuerdo que estaba en un lugar muy diferente, y esa lluvia recia sabrosa me hacía casi saborear la tierra que desplegaba un perfume inigualable…hoy la lluvia vuelve a mí, pero hoy me lluevo por dentro.

Quizás el otoño me está enseñando que las hojas no son las únicas que caen y se acumulan en el suelo. El otoño es el tiempo de la mudanza, el cabello se cae, la piel se escama…quién te dijo que eras diferente de un árbol…

Mi piel prácticamente ha mudado por completo el hermoso color café del que me vestí en Asia, y esos kilos perdidos entre caminatas y autobuses destartalados quizás vuelven a aparecer; ya no puedo seguir vistiendo esas camisetas airosas y de espalda descubierta con las que me paseaba en moto, comienza el frío y nisiquiera sé cuál es el número de la caja en la que metí la llamada ropa de “entretiempo”, sí ese mismo que no existe en Madrid según las malas lenguas. Nos resistimos a cambiar la chancla por la bota quizás como último vestigio del lugar al que fuimos y realizo que ya han pasado 3 meses  de nuestra vuelta.

Y entonces, hablemos de volver…

-“¿Pero dónde ha estado usted todos estos años?”

-“¿No tiene tarjeta de la seguridad social desde cuándo?”

-“Lo siento, eso no está cubierto por la Seguridad Social, lo tendrá usted que pagar.”

-“Para emprender usted un negocio propio, así sea vender magdalenas en la calle tendrá usted que registrarse en el Despacho A, recoger el formulario de la Oficina B y estar atentas porque hay inspectores, quizás tenga que poner su mercancia en un frigorífico.”

-“¡NO! Aquí no se admiten perros.”

Puede que vengas levitando, ligerito como una pluma de tu “que suerte tenéis de hacer ese viaje” pero un yunque te cae directamente en los pies cuando haces tu primera compra y pagas 3 € por dos lonchas de jamón, cuando con ese presupuesto comías un día entero en pareja. Ya las piernas parecen que se estancan en la tierra cuando ves la cara de cada uno de esos funcionarios que te atienden para decirte que todo lo has hecho mal, que ahora esperes la carta que te llegará por correo postal, que tendrás que pedir una nueva cita porque la que has pedido es más bien para la oficina que está en la planta baja y que ellos no tienen injerencias…y las manos que traías abiertas llenas de luz se imantan al mismo suelo haciéndote saber que ahora lo que te toca es deshacer la mochila y empezar a montar muebles de Ikea…y aunque en el Caribe a uno le enseñan a sonreír bien y a tener una alegría desbordante para afrontar todo, pues de pronto te das cuenta que te estás lloviendo por dentro y que la sonrisa para luego.

Hablemos de volver…

-“¿Sabéis incluso que existen grupos de gente que han dado la vuelta al mundo, o que han hecho viajes largos que se reúnen varias veces al año? Al parecer volver es más difícil de lo que parece…”

-“Y dime tú ¿cómo carajos explico en el currículo que estuve viajando 7 meses porque lo deseaba con toda el alma? Menos podría explicar que dejé todo para hacer ese viaje. ¿Cómo se me consideraría?”

-“No encontramos disponibilidad en fechas para una cita con su médico de cabecera en las próximas 5 semanas.”

-“¿y ahora qué váis a hacer? ¿váis a seguir viviendo como si estuviérais jubilados?”

Cuando llegas estás ansioso de ver a toda la gente linda que te espera con los brazos abiertos, no piensas, sigues gravitando en el liquido amniótico del boarding pass one way, pero cuando han pasado unos meses, sabes que tienes que buscar casa propia, que aquí no tienes el mismo presupuesto para cruzar de país en autobús y que hay una larga lista de gestiones para “reinsertarte”. Quizás antes hacías todas esas gestiones sin darte cuenta del tiempo, o de lo que significaban, pero ahora te pesan y las afrontas con resignación, respirando hondo. Y te tomas cada vez con menos filosofía que la gente te exprese su “pero claro tampoco va a ser tan fácil después de lo que habéis hecho”, como si merecieras una dificultad porque un día decidiste ramplar con todo y comenzar otra vez. A veces te preguntas a ti mismo si lo mereces, y te llueves al juzgarte de esa manera.

Hablemos de volver…más bien hablemos de por qué nos fuimos.

Mientras escribo, a solas, escucho una samba suave que habla de tristeza, de saudade, de melancolía, saboreo mis lágrimas pensando en que saben a caipirinha y volteo la mirada para caer en el paisaje de playa que está tapizado con papel en la habitación de Cédric, esa habitación suya de juventud a la que hemos vuelto. Quizás en Ipanema volver sería más fácil. Quién ha dicho que fuera difícil. Tampoco es tan grave. A tu alrededor ves mucha gente sufriendo porque nisiquiera se han ido y no pueden “insertarse” en un sistema “organizado” que de tanto orden se ha vuelto inhumano. Te vuelves a sentir mezquino, porque quizás lo que te ocurre es que estás sufriendo el despecho de la mochila…

Esta samba suave sonaría mejor si la bailara junto a Cédric y a Miles…ojos cerrados, cuerpos muy juntos…sin hablar de volver…sin hablar…entonces, no importa dónde estamos.

.

Il y a quelques mois, j’ai écrit sur la pluie, sur les pluies torrentielles des tropiques que j’aime tant. Je me rappelle que je l’ai écrit, mais je me rappelle surtout que j’étais dans un endroit très différent, et cette agréable pluie drue me faisait presque savourer la terre qui dégageait un parfum unique… Aujourd’hui, la pluie revient à moi, mais aujourd’hui il pleut en moi.

Peut-être que l’automne est en train de me montrer que les feuilles ne sont pas les seules qui tombent et s’accumulent sur le sol. L’automne est le temps du déménagement, des chevaux qui tombent, de la peau qui s’effrite… Qui t’as dit que t’étais différent d’un arbre…?

Ma peau a pratiquement complété sa mue de la couleur café qui me revêtait en Asie, et ces kilos perdus sur les chemins et dans les bus délabrés semblent réapparaître ; je ne peux plus continuer à porter ces t-shirts gracieux et ouvert sur le dos avec lesquels je me baladais en moto : le froid commence à poindre et je ne me rappelle plus le numéro du carton dans lequel j’avais mis les vêtements de “demi-saison” – oui : celui-là même qui n’existe pas à Madrid, selon les mauvaises langues. Nous résistons encore à troquer les claquettes pour les chaussures hautes, peut-être comme pour protéger le dernier vestige des endroits où nous avons été, et je me rends compte qu’il s’est déjà pratiquement écoulé trois mois depuis qu’on est rentré.

Alors voilà : parlons du retour.

– “Mais vous avez été où, toutes ces années?”

– “Vous n’avez pas de carte de Sécurité sociale depuis quand?”

– “Je suis désolé, mais cela n’est pas couvert par la Sécurité sociale : vous devrez le régler vous-même.”

– “Pour que vous puissiez commencer votre propre affaire, même s’il ne s’agit que de vendre des madeleines dans la rue, vous devrez vous enregistrer au Bureau A, récupérer le formulaire du Bureau B et bien faire attention, parce qu’il y a des inspecteurs ; peut-être devrez-vous mettre votre marchandise dans un frigo.”

– “Non! On n’accepte pas les chiens, ici.”

Tu peux arriver en lévitant, léger comme une plume avec tes “quelle chance vous avez de faire ce voyage”, mais tu verras une enclume te tomber directement sur les pieds lors de tes premières courses, quand tu te verras payer 3 € pour deux tranches de jambons, alors qu’avec ce budget, tu mangais un jour entier et pour deux. Et il semble que tes pieds se plantent dans le sol, quand tu vois le visage de chacun de ces fonctionnaires qui s’adressent à toi pour te dire que tu as tout fait mal, qu’il faut à présent attendre un courrier, qu’il faudra prendre un autre rendez-vous parce que celui que tu as pris est plutôt pour le bureau du rez-de-chaussée et qu’ils ne veulent pas commettre d’ingérence… Ces mains, que tu ramenais ouvertes et pleines de lumière s’aimantent au sol même, te faisant comprendre que ce que tu dois faire, maintenant, c’est défaire le sac-à-dos et commencer à monter les meubles d’Ikea… et bien que dans les Caraïbes, on apprend à sourire et avoir une énergie débordante pour tout affronter, tout d’un coup tu te rends compte qu’il pleut en toi et que le sourire, ce sera pour plus tard.

Parlons du retour…

– “Vous savez qu’il existe même des groupes de gens qui ont fait le tour du monde ou de longs voyages, qui se réunissent plusieurs fois par an? Apparemment, revenir est plus difficile qu’il ne le semble…”

– “Et dis-moi comment tu expliques dans ton CV que tu as été en voyage pendant 7 mois, simplement parce que tu le désirais de tout ton être? Je pourrais encore moins expliquer que j’ai tout lâché pour faire ce voyage : comment vont-ils me considérer?”

– “Nous ne trouvons pas de disponibilité pour un rendez-vous avec votre médecin traitant avant 5 semaines.”

– “Et maintenant, qu’est-ce que vous allez faire? Vous allez continuer à vivre comme si vous étiez à la retraite?”

Quand tu reviens, tu es pressé de revoir toutes ces belles personnes qui t’attendent les bras ouverts, tu ne réfléchis pas, tu continues à graviter dans le liquide amniotique du boarding pass one way, mais quand ça fait déjà quelques mois, tu sais que tu dois chercher ton propre chez-toi, qu’ici tu n’as pas le même budget pour traverser le pays en autobus, et qu’il y a une longue liste de démarches administratives à faire pour se “réinsérer”. Peut-être qu’avant tu faisais toutes ces démarches sans te rendre compte du temps, ou de ce qu’elles représentaient, mais maintenant elles te pèsent et tu les affrontes avec résignation, en respirant fort. Tu prends de moins en moins avec philosophie les gens qui t’expriment leur “mais ça ne va pas non-plus être facile après tout ce que vous avez fait”, comme si tu méritais cette difficulté parce qu’un jour tu as décidé de tout bazarder et recommencer à zéro. Parfois tu te demandes si tu ne le mérites pas, et il pleut en toi pour te juger de cette manière.

Parlons du retour… ou plutôt parlons de pourquoi nous sommes partis.

Pendant que j’écris, seule, j’écoute une samba douce qui me parle de tristesse, de saudade, de mélancolie, je savoure mes larmes en pensant qu’elles ont un goût de caipirinha, je tourne la tête pour voir le paysage de plage qui est tapissé sur le mur de la chambre de Cédric, cette chambre d’ado où nous sommes revenus. Peut-être qu’à Ipanema, ce ne serait pas plus difficile, d’y revenir. Qui a dit que ce devait être difficile. Ce n’est pas si grave. Tu vois autour de toi beaucoup de gens qui souffrent parce qu’ils ne sont jamais parti et qu’ils ne peuvent pas s'”insérer” dans un système “organisé”, qui, dans tant d’ordre, est devenu inhumain. Tu te sens mesquin, de nouveau, parce que peut-être que ce qui se passe c’est que tu souffres du dépit du sac-à-dos…

Cette samba douce sonnera mieux en la dansant aux côtés de Cédric et de Miles… les yeux fermés, les corps très près… sans parler de retour… sans parler… alors, ce n’est pas important où nous sommes.

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Categorías: Anecdotario, España, France, Impresiones | Etiquetas: , , , , , , , | 10 comentarios

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10 pensamientos en “Hablemos de volver… / Parlons du retour…

  1. Laetitia

    tan acerdato.. la melancolia, la impresion de no poder partenecer a este mundo con tantas reglas y tanto esquemas prediseñados… pero il faut rentrer pour pouvoir repartir!
    no me lo puedo creer que estaba un dia en madrid y no os vi (no sabia que habiais vuelto!). a ver si coincidimos por fin 😉

  2. Salut Laetitia!
    Non non : on est rentré à Toulouse…! T’es où, toi? Toulouse, Barcelone, ailleurs?

  3. Julieta

    Querida orquídea de humedal,

    te llueves, siento, de cambio de embrague vital, a consecuencia de la valentía; recuerda las lluvias ácidas de los tiempos en dique seco de ti, y apláudete, y concédete tiempo también para la incomodidad, bendito motor. Ánimo. Y mil besos.

    • Cuanto conocimiento tiene la Petunia de la Orquídea de manglar!
      La atalaya….
      Aparte de la lluvia interior y todo lo que conlleva, de haber escrito con el almita y las lágrimas, también me pareció justo hablar de esto…parece un tema tabú entre los que se van y vuelven…
      Toda la razón en entenderse y dejarse estar…en esas andamos…
      Gracias, siempre, por pasar a verme por aquí.
      Miss you!

  4. Pues no sé qué opinarán los “recruiters” de que viajaras durante 7 meses, pero yo te aplaudo por alimentar a tu alma, porque si ella muere de hambre, todo el cuerpo va detrás. El otoño es tiempo de cambio, es buen momento para ver crecer ideas nuevas. Mucho ánimo, abrazos y cariño hasta Toulouse para los dos.

  5. Adri

    start again…volver a empezar…anicca…
    como decía mi abuelita: “paciencia y salivita” 😉

  6. Juliette

    Merci pour ce joli texte… qui me parle tant et qui parlera à tous les voyageurs !

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